Declaración de principios de la unión sindical argentina, 1922

Preámbulo
Los trabajadores forman en todos los países una clase oprimida y explotada. Sus intereses y aspiraciones están e irremediable pugna con los intereses y aspiraciones de la clase opresora. Entablada la lucha, esa no podrá cesar sino con el aniquilamiento del parasitismo social y el triunfo de los productores.
Para tal resultado, la gran arma de los trabajadores es la asociación, la organización férrea y disciplinada de sus fuerzas. Esta y la constante educación societaria precipitará la hora del triunfo.
La organización de los trabajadores en sindicatos de resistencia inició la marcha hacia la liberación del yugo capitalista. Conquistando mejoras arranando concesiones al capitalismo en fábricas, oficinas y campos, tuvo conciencia de su rol histórico, comprendiendo que el trabajo organizado incuba una nueva era de civilización.
Las luchas puramente mejorativistas han culminado su periodo. Hoy se plantea a los trabajadores el problema de la conquista integral de sus derechos ya no aparecen frente al capitalismo como un conjunto de descontentos, sino como los sucesores obligados para asumir la responsabilidad de la dirección y control de la nueva situación social, determinada por la inevitable y cercana caída del régimen capitalístico.
Sociedad de trabajadores que ha de reemplazar el régimen de tiranía, privilegio y explotación, que muere, es natural que la hora de reconstrucción social quede librada a la dirección e inteligencia del proletariado organizado.
Más que nunca, la asociación se presenta como una práctica obligada de los que aspiran a la pronta transformación social. El modo de acción único es la revolución social.
Principios y finalidades.
La Unión Regional Argentina del Trabajo, en virtud de la experiencia recogida en largos años de lucha emancipadora, declara:
Que el ciclo de la dominación capitalista, con sus secuela de gubernamentalismo tiránico de desigualdad económica y de inicua explotación, está condenado a cerrarse prontamente por ser atentatorio a todos los derechos naturales del hombre y en razón del desenvolvimiento progresivo e inteligente de la clase trabajadora organizada, apta ya para regir sus propios destinos y capacitada para asumir las responsabilidades en la dirección de las formas de producción, distribución y consumo llamadas a reemplazar las impuestas por el capitalismo; que las enseñanzas objetivas de la historia, y en particular de las luchas sostenidas por el proletariado organizado, contra su enemigo natural -el capitalismo burgués-, han demostrado plenamente la inutilidad de la política colaboracionista, del recurso parlamentario y de la táctica corporativista limitada a la simple obtención de mejoras, para colocar al proletariado en la situación que le corresponde, en su calidad de único productor de riqueza social y para destruir el odiosos regime capitalista;
Que solo la acción directa, el incesante batallar e los sindicatos, la educación revolucionaria del proletariado, ha dado frutos positivos, librando a los trabajadores de tutelajes bochornosos y logreros de toda especie.
Que el proletariado de cada región ofrece peculariedades propias, producto de las influencias ideológicas que ha sedimentado su educación societaria, determinando su orientación e influido preponderantemente en la elección de sus medios de lucha; y que en la región argentina las tendencias proletarias son manifiestamente adversas al colaboracionismo, antipolíticas y fervientemente revolucionarias.
Por tanto, determina.
1º Desconocer todo derecho de intervención y tutelaje a las fracciones organizadas en partidos políticos, en las cuestiones fundamentales que atañen en interesan al proletariado organizado que milita en las filas de la Unión Regional Argentina del Trabajo.
2º Declinar toda invitación de paridos políticos para intervenir en campañas electorales o de protesta con fines políticos.
3º Proclamar como principio invariable en el período de lucha contra el capitalismo , la insuperables superioridad de las armas que ofrece la acción directa, desde la huelga, el boicot y el sabotaje, hasta los movimientos insurreccionales y la propia revolución social.
4º Afirmar que la única vanguardia revolucionaria del proletariado argentino la constituyen los aguerridos sindicatos que integran la U.R.A del T. haciendo suya la tesis: “Todo el poder a los sindicatos”, para el caso de una efectiva revolución, como la única que encuadra a la tradición sindical revolucionaria del país
5º No prestar apoyo incondicional al partido político extremista que lograra copar la dirección de un movimiento revolucionario, por entender que la U.R.A del T. –única genuina representación de los trabajadores – corresponde toda la suma del poderes revolucionarios en su doble aspecto político y económico.
6º Trabajar incansablemente para que ningún sindicato que persiga fines de mejoramiento económico y de reivindicaciones sociales permanezca autónomo de la institución regional; adoptar medidas de carácter compulsivo hacia los sindicatos que caprichosamente accionan contra la unidad revolucionaria del proletariado.
7º La finalidad de la U.R.A del T. es la conquista para todos los hombres, hermanados en una sola clase de productores, del máximo de bienestar y libertad compatibles con el grado de educación alcanzado en los períodos diversos de la reconstrucción revolucionaria comunista.
8º Se declara antiestatal, porque un estado fuerte proletario solo se concibe ejerciendo un partido político la tutela de los intereses de la clase trabajadora. La U.R.A del T aspira a crear la verdadera sociedad del trabajo, mediante el esfuerzo, la inteligencia y la dirección de los mismo trabajadores
9º Aconseja y permite e su seno la exposición de todas las doctrinas de transformación social, como un coeficiente poderoso para educara las masas que militan en la organización.