Declariación oficial al fundarse la CGT, Octubre 1930

Declaración Oficial. (Emitida al fundarse la CGT)
La Confederación General del Trabajo de la República Argentina, que reúne a más de 200000 trabajadores entre los cuales hállanse comprendidos los obreros del transporte ferroviario, marítimos, transporte urbano, estibadores y cargadores de puerto y estaciones, obreros de la industria y del campo, empleados, etc. considera de su deber ratificar su carácter de organización autónoma de las clase obrera, independiente de todo partido político o agrupación ideológica, y por lo tanto prescindente en las acciones que éstos levan a cabo.
Conforme lo determinan las bases de unidad, la CGT procederá de inmediato a invitar a los sindicatos no comprendidos en este acuerdo para que se sumen a sus filas. Siendo esta la mayor concentración obrera que registran los anales del movimiento sindical argentino, y ofreciendo su realización las garantías de seriedad que ha menester, los representantes de las organizaciones obreras unificadas y exhortan calurosamente a sus hermanos de clase a integrarse en el seno de la CGT, por cuyo intermedio cumpliérase el fervoroso anhelo unionista que anima a todos los asalariados, ansiosos de libertad y bienestar.
Con objeto de dar forma orgánica a la nueva institución y realizar los trabajos administrativos que proveen las bases de unidad, la CGT designa de su seno a los diez miembros que han de integrar la Junta Ejecutiva, postergando para cuando se hayan adherido los sindicatos autónomos e integrado a la proporción que le corresponde a la CGT la fijación de las reglas por las cuales ha e regir aquella sus actos.
La CGT llama la atención a la clase obrera sobre la honda significación de ese acto, cumplido después de una conciente sanción de los trabajadores y afirma que ese convencimiento de todos sus miembros que no habrá sindicato de productores asalariados que hay de permanecer al margen de esta fuerza libremente constituida y llamada a ejercer poderosa influencia.
No dudamos que la aspiración largamente sostenida por los trabajadores organizados al convertirse en una auspiciosa realidad estimulará a los sindicatos autónomos y no quedará ninguno sin ingresar en la nueva central obrera, uniéndose al resto de los ya confederados, ocupando el lugar correspondiente para la defensa de sus propios intereses morales y materiales, convencidos de que este nuevo organismo representa para la clase trabajadora, para el gobierno y el pueblo en general, la más absoluta seguridad de que nuestro movimiento obrero, inspirado en la defensa de sus intereses económicos y de perfeccionamiento moral y cultural de sus asociados, orientará su acción, prescindiendo de toda clase de tendencias políticas, filosóficas y religiosas hacía la realización de sus elevados propósitos.
El obrero Ferroviario, año IX, Nº 190, Octubre 1º de 1930.