Diario El Pueblo. Enfrentamiento entre Católicos y maximalistas. 8 de Diciembre de 1918. Extracto.

"Efectuóse el domingo por la tarde en plaza del congreso la conferencia organizada por la "Federación de los centros de acción y estudios sociales. Los oradores designados, Juan Podestá y Dionisio R. Napal, y los temas "Bolchevikismo y patria", "La república, ellos y nosotros" habían despertado mucho interés en el público (…).
Antes de la hora fijada, una concurrencia numerosa se congregó en la plaza. (…) Ocupó luego la tribuna, el señor Juan Podestá, quién estudio las causas originarias de la profunda perturbación social y los motivos que explican la violencia de los partidos extremos. Sus palabras, escuchadas con visible agrado, merecieron, en varios pasajes, la consagración del auditorio, que había seguido creciendo durante la disertación. Como el orador que ocupaba la tribuna en Entre Ríos y Rivadavia no podía ser oído por la gran cantidad de público que se había reunido, se decidió que el presbítero Napal hablara desde el monumento de los dos congresos.
Fue aquel un espectáculo imponente. (…). Desde una de las barandas, como sobre un plinto, la silueta del sacerdote, precisa y viril, se destacó dando una nota de valiente intrepidez. (...) Hora y media –sin más paréntesis que los dedicados a algunos pobres exaltados, que inútilmente intentaron provocar desorden- duró la exposición. El maximalismo y las bellezas de la revolución rusa; la autoridad moral de Ingenieros y demás adláteres que aquí pretenden propiciarlo; el factor judío en los movimientos revolucionarios del mundo; las evoluciones, el oportunismo y la admirable adaptabilidad de los campeones socialistas, fueron los capítulos salientes que la asamblea saboreó y que, en algunos casos aclamó ruidosamente, largamente.
El auditorio reprimió con inmediata y eficaz energía a algunos libertarios que se desesperaban por alterar el orden. La policía estuvo muy correcta.
Finalizado el discurso, la autoridad no pudo impedir que aquel concurso de pueblo, que no bajaba de tres mil personas, acompañara en manifestación al orador, cantando el himno nacional, vivando a la bandera y aclamando a las instituciones de la patria. "