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Castelli se dirige a los indios del Virreinato del Perú. 1811 Documento Histórico.

EL EXCMO. SEÑOR REPRESENTANTE de la Junta Provisional Gubernativa del Río de la Plata.
A los indios del vireynato del Perú.


La proclama que con fecha 26 de octubre del año anterior os ha dirigido vuestro actual virey, me pone en la necesidad de combatir sus principios, antes que vuestra sencillez sea víctima del engaño, y venga á decidir el error la suerte de vosotros y vuestros hijos. Yo me intereso en vuestra felicidad no solo por carácter, sino también por sistema, por nacimiento y por reflexión; y faltaría á mis principales obligaciones, si consintiese, que os oculten la verdad, ú os disfracen la mentira. Hasta hoy ciertamente no habéis escuchado el eco de mi compasión, ni ha llegado hasta vosotros la luz de la verdad, que tantas veces deseaba anunciaros, quando la imágen de vuestra miseria y abatimiento atormentaba mi corazón sensible; pero ya es tiempo, que os hable en el lenguaje de la sinceridad, y os haga conocer lo que acaso no habéis llegado á sospechar.

          Vuestro virey os dá á entender, que la metrópoli aun dista mucho de su ruina, quando asegura sin temer la censura pública, que el tirano de la Europa siente su debilidad á vista de  la constancia española, y trata de alcanzar con la seducción y el engaño, lo que no ha podido conseguir con la fuerza. ¿Y os hallais tentados á creer esta falsedad? No me persuado: vosotros no podeis ignorar, que la España gime mucho tiempo há baxo el yugo de un usurpador sagaz y poderoso, que después de haber aniquilado sus fuerzas, agotado sus arbitrios, y aislado sus recursos, se complace de verla postrada ante el trono de su tiranía, oprimida de las fuertes cadenas, que arrastra con oprobio: no podeis ignorar, que arrebatado por la perfidia del trono de sus mayores el Sr. D. Fernando VII, suspira inútilmente por su libertad en un país extraño y conjurado contra él, sin la menor esperanza de redencion: no podeis en fin ignorar, que los mandatarios de ese antiguo gobierno metropolitano, que han quedado entre vosotros, ven decidida su suerte, y desesperada su ambicion, si la América no une su destino á el de la península, y si los pueblos no reciben ciegamente el yugo, que quieran imponerles los partidarios de sí mismos. Por esto es, que para manteneros en un engaño favorable á sus miras, os anuncian victorias, os lisongean con esperanzas, y entretienen vuestra curiosidad con noticias combinadas en los gabinetes de intriga. Mas yo os anuncio con la sinceridad que me inspira el amor que os profeso, como nacido en el mismo suelo que vosotros, que ya la España tributa vasallaje á la raza exterminadora del emperador de los franceses, y que por consiguiente es tiempo, de que penséis en vosotros mismos, desconfiando de las falsas y seductivas esperanzas, con que creen asegurar vuestra servidumbre.
          No es otro el espíritu del virey del Perú, quando ofrece abriros el camino de la instrucción, de los honores, y empleos, á que jamas os ha créido acreedores. ¿Pero de quando acá os podíais preguntar, os considera dignos de tanta elevación? ¿No es verdad, que siempre habéis sido mirados como esclavos, y tratados con el mayor ultrage, sin mas derecho que la fuerza, ni mas crimen que habitar en vuestra propia patria? ¿Habeis gozado alguna vez esos empleos y honores, que os ofrecen, y lo que es mas aquellos mismos bienes, que vuestro propio suelo os concede, y la naturaleza os dispensa con absoluto dominio? ¿Y no es verdad, que este nuevo ofrecimiento es un recurso apurado, del que intenta haceros mas infelices, de lo que sois? La historia de vuestros mayores y vuestra propia experiencia descubren el veneno y la hipocresía de ese reciente plan, que os anuncian con aparato vuestros mismos tiranos: bien sabeis que su lenguaje jamas ha sido el de la verdad, y que sus labios nunca van de acuerdo con su corazón. Hoy os lisongean con promesas ventajosas, y mañana desolarán vuestros hogares, consternarán vuestras familias, y aumentarán los eslabones de la cadena, que arrastrais.
          Observad sobre este particular el manejo de vuestros xefes: decidme si alguna vez han cumplido las promesas, que por una política artificiosa os hacen con tanta frecuencia, y nunca con efecto: comparad esta conducta, con la que observa la Excma. Junta de donde emana mi comisión, con la que yo mismo observo y todos los demás xefes, que dependen de mi: nosotros jamas dilatamos cumplir, lo que una vez ofrecemos; y por lo regular entre nuestras promesas y su cumplimiento es momentáneo el intervalo. Estad persuadidos de esto, y creed firmemente, que lo que yo os aseguro, tendrá un efectivo cumplimiento, y jamas os arrepentiréis de confiar en mis promesas. Sabed que el gobierno de donde procedo, solo aspira á restituir á los pueblos su libertad civil, y que vosotros baxo su protección viviréis libres, y gozareis en paz juntamente con nosotros esos derechos originarios, que nos usurpo la fuerza. En una palabra, la Junta de la capital os mira siempre como á hermanos, y os considerará como á iguales: este es todo su plan, jamas discrepara de él mi conducta, á pesar de quanto para seducirlos, publica la maldad de vuestros xefes.
          Ilustrados ya del partido que os conviene, burlad la esperanza de los que intentan perpetuar el engaño en vuestras comarcas, á fin de consumar el plan de sus evidencias y jamas dudéis, que mi principal objeto es libertaros de su opresión, mejorar vuestra suerte, adelantar  vuestros recursos, desterrar lejos de vosotros la miseria, y haceros felices en vuestra patria. Para conseguir este fin, tengo el apoyo de todas las provincias del Rio de la Plata, y sobre todo de un numeroso exército, superior en virtudes y valor á ese tropel de soldados mercenarios y cobardes, con que intentan sofocar el clamor de vuestros derechos los xefes y mandatarios del vireynato del Perú. 

5 de 1811. Dr. Juan José Castelli.

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