Ir al contenido principal

Segundo concilio de Nicea. Definciones. Documento Histórico

Trancripción de las definiciones establecidas por la Iglesia de Roma en el segundo Concilio de Nicea, en el año 787.

El santo y gran concilio ecuménico, por gracia de Dios y por decreto de nuestros piadosos y cristianos emperadores Constantino e Irene, su madre,  reunido por segunda vez en Nicea, famosa sede metropolitana de Bitinia, en la iglesia de santa Sofía, siguiendo la tradición de la iglesia católica, define lo que sigue.
Aquel que nos ha regalado la luz de su conocimiento y nos ha liberado de las tinieblas y de la locura de los ídolos, Cristo nuestro Dios, habiendo hecho su esposa a la santa iglesia católica sin mancha ni arruga, prometió conservarla de este modo. Confirmó esta promesa diciendo a sus discípulos: yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Pero esta promesa no la hizo solamente a ellos, sino también a nosotros, que a través de ellos hemos creído en su nombre. Pero hay algunos hombres que, descuidando este don, embrujados por los engaños del enemigo, se han desviado de la recta razón y en su rebelión respecto a la tradición de la iglesia católica han fracasado en su comprensión de la verdad. Como dice el proverbio, han ido errando por las sendas de su propio campo y han llenado sus manos de esterilidad porque han intentado desacreditar las sagradas imágenes, convenientes al culto de Dios. Ellos pretenden ser sacerdotes, pero no lo son, como dice el Señor por boca del profeta: Muchos pastores han devastado mi viña, han pisoteado mi campo. Siguiendo a hombres que escuchan sólo a sus propias pasiones, han acusado a la santa iglesia, esposa de Cristo nuestro Dios, y no han distinguido entre lo sagrado y lo profano, poniendo en el mismo plano las imágenes de Dios y de sus santos y las estatuas de los ídolos diabólicos.

Por esto, el señor Dios, no pudiendo soportar más que sus fieles fueran contagiados por semejante peste, nos ha convocado de todas partes a nosotros los obispos, mediante el ferviente celo y la invitación de Constantino e Irene, nuestros fidelísimos emperadores, con la finalidad de reforzar con un voto común la divina tradición de la iglesia católica. Después de investigaciones y discusiones profundas, con el único objetivo de seguir la verdad, nosotros no quitamos ni agregamos nada, sino que conservamos intacto el patrimonio doctrinal de la iglesia católica, en el surco de los seis santos concilios ecuménicos, y especialmente de aquel reunido en la espléndida sede metropolitana de Nicea y del otro, celebrado más tarde, en la ciudad imperial que Dios protege:
Creemos en un solo Dios...
De tal modo, procediendo sobre la vía regia, siguiendo la doctrina divinamente inspirada de nuestros santos padres y la tradición de la iglesia católica –reconocemos de hecho, que el Espíritu Santo habita en ella– nosotros definimos con todo rigor y cuidado que, a semejanza de la representación de la cruz preciosa y vivificante, del mismo modo las venerables y santas imágenes, tanto pintadas como realizadas en mosaico o en cualquier otro material apto, deben ser expuestas en las santas iglesias de Dios, sobre los vasos  y vestiduras sagrados, sobre las paredes y tablas, en las casas y en los caminos; ya se trate de la imagen del Señor Dios y Salvador nuestro Jesucristo, o la de la inmaculada Señora nuestra, la santa Madre de Dios, de los santos ángeles, de todos los santos y justos. De hecho, cuanto más frecuentemente son contempladas estas imágenes, tanto más son llevados aquellos que las contemplan al recuerdo y al deseo de los modelos originales y a tributarles, besándolas, respeto y veneración. No se trata, ciertamente, de una verdadera adoración [latreiva], reservada por nuestra fe solamente a la naturaleza divina, sino de un culto similar a aquel que se tributa a la imagen de la cruz preciosa y vivificante, a los santos evangelios y a los demás objetos sagrados, honrándolos con el ofrecimiento de incienso o de luces según la piadosa costumbre de los antiguos. En realidad, el honor tributado a la imagen pertenece a quien en ella está representado y quien venera a la imagen, venera la realidad de quien en ella está reproducido.
De este modo se refuerza la enseñanza de nuestros santos padres,  o sea la tradición de la iglesia universal, que ha recibido el Evangelio de un confín al otro de la tierra. Así somos seguidores de Pablo, que ha hablado en Cristo, del divino colegio apostólico, y de los santos padres, manteniendo las tradiciones que hemos recibido. Así podemos cantar a la iglesia los himnos triunfales a la manera del profeta: Alégrate, hija de Sión  exulta hija de Jerusalén; goza y alégrate con todo el corazón; el Señor a quitado de en medio de ti las iniquidades de tus adversarios, has sido liberada de las manos de tus enemigos. Dios, tu rey, está en medio de ti;  ya no serás más oprimida por el mal, y la paz habite contigo para siempre.
Quien osase pensar o enseñar de otro modo, o, siguiendo a los impíos herejes, violase las tradiciones de la iglesia o inventase novedades o rechazase algo de lo que ha sido confiado a la iglesia, como el Evangelio, la representación de la cruz, las imágenes pintadas o las santas reliquias de los mártires; quien pensase subvertir con astutos embrollos cualquiera de las legítimas tradiciones de la iglesia universal; o quien usase para usos profanos los vasos sagrados o los venerables monasterios, nosotros decretamos que, si es obispo o clérigo, sea depuesto, si es monje o laico sea excluido de la comunión.

Anatemas respecto a las sagradas imágenes

I
 Si alguno no admite que Cristo, nuestro Dios, está circunscrito según la humanidad, sea anatema.
II
 Si alguno no admite que los relatos evangélicos sean representados en imágenes, sea anatema. 
III
 Si alguno no honra estas imágenes, [hechas] en el nombre del Señor o de sus santos, sea anatema. 
IV
 Si alguno rechaza cualquier tradición eclesiástica, sea escrita o no escrita, sea anatema.

Otros contenidos de Perspectivis

La democracia según Aristóteles

SOBRE LAS CARACTERÍSTICAS DEL RÉGIMEN DEMOCRÁTICO    “El fundamento del régimen democrático es la libertad (en efecto, suele decirse que sólo en este régimen se participa de la libertad, pues éste es, según afirman, el fin a que tiende toda democracia). Una característica de la libertad es el ser gobernado y gobernar por turno y , en efecto, la justicia democrática consiste en tener todos lo mismo numéricamente y no según los merecimientos, y siendo esto lo justo, forzosamente tiene que ser soberana la muchedumbre, y lo que apruebe la mayoría, eso tiene que ser el fin y lo justo. Afirman que todos los ciudadanos deben tener lo mismo, de modo que en las democracias resulta que los pobres tienen más poder que los ricos, puesto que son más numerosos y lo que prevalece es la opinión de la mayoría. Esta es, pues, una característica de la libertad, que todos los partidarios de la democracia consideran como un rasgo esencial de este régimen. Otra es vivir como se quiere; pues dicen que esto …

Discurso del rey Luis XVI ante los Estados Generales, 1789.

“La deuda del Estado, ya inmensa a mi advenimiento al trono, se ha acrecentado todavía más bajo mi reinado: una guerra dispendiosa, pero honorable, ha sido la causa; la elevación de los impuestos ha sido la consecuencia necesaria y ha hecho más notoria su desigual repartición.     Una inquietud general, un deseo exagerado de innovaciones, se han adueñado de los espíritus (por eso debemos) apresurarnos a contenerlas en una reunión de entendimientos sabios y moderados. Y con esta esperanza, señores, los he reunido, y veo con agrado que mi confianza se ha visto justificada por la disposición que los dos primeros órdenes han mostrado en renunciar a sus privilegios económicos. La esperanza que he concebido de ver a todos los órdenes concurrir conmigo al bien general del Estado, no se verá defraudada […]”
Discurso del rey Luis XVI en la apertura de los Estados Generales, 1789.

SI TE INTERESA LA REVOLUCIÓN FRANCESA CONSIDERÁ TAMBIÉN
Fragmento de la posición del Rey sobre los Estados Gener…

Regímenes de gobierno según Aristóteles

LOS REGÍMENES DE GOBIERNO, SEGÚN ARISTÓTELES    “Después de haber precisado estas cuestiones se puede examinar a continuación cuántas en número y cuáles son las constituciones políticas; y, en primer lugar, las correctas, puesto que entonces resultarán claras sus desviaciones, después de haberlas definido. Ya que régimen político y gobierno significan lo mismo y el órgano de gobierno es lo decisivo y soberano en las ciudades, forzosamente será soberano o una persona o unos pocos o la mayoría. Cuando el uno o la minoría o la mayoría gobiernan atendiendo al interés general, esos regímenes serán forzosamente correctos, mientras que serán desviaciones los que atienden al interés particular del individuo o de la minoría o de la mayoría. Porque o no hay que reconocer como ciudadanos a los miembros de la comunidad o deben participar de sus beneficios.    De los gobiernos unipersonales solemos llamar monarquía al que atiende al interés general; al gobierno de pocos, pero más de uno, aristocr…

Carta de San Martín a Rosas. Agosto de 1838

Grand Bourg, cerca de París, 5 de Agosto de 1838. Exmo. Sr. Capitán General Juan Manuel de Rosas. Muy señor mío y respetable general: Separado voluntariamente de todo mando público, el año 23, y retirado en mi chacra de
Mendoza, siguiendo por inclinación una vida retirada, creía que este sistema, y más que todo,
mi vida pública en el espacio de diez años, me pondrían á cubierto con mis compatriotas de
toda idea de ambición á ninguna especie de mando ; me equivoqué en mi cálculo á los, dos
meses de mi llegada á Mendoza, el gobierno que, en aquella época, mandaba en Buenos Aires, no sólo me formó un bloqueo de espías, entre ellos á uno de mis sirvientes, sino que me hizo una guerra poco noble en los papeles públicos de su devoción, tratando al mismo tiempo de, hacerme sospechoso á los demás gobiernos de las provincias; por otra parte, los de la oposición, hombres á quienes en general no conocía ni aun de vista, hacían circular la absurda idea que mi regreso del Perú no tenía ot…

Facultades extraordinarias para Rosas

Facultades extraordinarias para el gobernador. DOS LEYES DEL 6 DE DICIEMBRE DE 1829      Art. 1 . Se procederá con arreglo a la ley al nombramiento de Gobernador y Capitán General de la provincia.      Art. 2. Serán deberes muy especiales del que resulte nombrado, arreglar conforme a las exigencias de las actuales circunstancias la administración interior de la provincia en todos sus ramos, conservando íntegra su libertad e independencia; proveer del modo más eficaz a sus necesidades; prevenir los ataques que intenten contra ella los anarquistas y afianzar el orden y la tranquilidad pública.      Art. 3. Para los objetos expresados en el artículo anterior se le reviste de las facultades extraordinarias que juzgue necesarias hasta la reunión de la próxima Legislatura, a la que dará cuenta del uso que haya hecho de esta especial autorización…      Art. 1. Queda nombrado el Señor Comandante de Campaña, coronel Don Juan Manuel de Rosas, Gobernador y Capitán General de la provincia, confor…

Ley 21276 Universidades nacionales. Leyes y decretos de la dictadura.

Universidades nacionales – normas de funcionamiento – derogación parcial de la Ley orgánica 20654
Art. 6º- Establecense como únicos requisitos, para el desempeño de la docencia universitaria, la idoneidad docente y científica, la integridad moral y la observancia de las leyes fundamentales de la nación.
Art. 7º- Queda prohibido, en el recinto universitario, toda actividad que asuma formas de adoctrinamiento, propaganda, proselitismo o agitación de carácter político o gremial, docente, estudiantil y no docente.

Cuatro testimonios de la Revolución de Mayo. 1810

Legítimamente ocupado “Yo vivía tranquilo en mi casa con mi dilatada familia disfrutando una mediana fortuna, y ejerciendo el oficio de notario mayor de este obispado desde el año 1789. Me hallaba trabajando en asuntos de mi profesión cuando en el mes de Mayo de 1810 recibí esquela de convite a un cabildo abierto que con anuencia del virrey se había acordado para la mañana del día 22. No concurrí por hallarme legítimamente ocupado.” (Autobiografía de Gervasio Posadas, vecino de Buenos Aires en 1810)

Desorden y violencia “Todo ha sido un desorden entre ellos y todo lo han hecho por la fuerza y con amenazas públicas ante el mismo cabildo. El día 26 todo está en silencio; ellos mismos son los que andan arriba y abajo en las calles con los sables arrastrando, metiendo ruido y nadie se mete con ellos (…) Le han querido echar la culpa al pueblo y el pueblo no se ha metido en nada, antes más bien los honrados vecinos procuraban no meterse en nada y daban sus votos a favor del señor virrey, pero…