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22 de Agosto de 1867. Carta de Urquiza a Martín Ruiz Moreno. Reflexión crítica de la coyuntura nacional.

22 de Agosto de 1867
Señor Doctor D. Martin Ruiz Moreno
Mi estimado amigo: he recibido su apreciable fecha 19 del actual, que me ratificó las noticias que ya tenía el movimiento consumado en Córdoba. Tiene Ud. mucha razón al calificar de escandaloso ese motín, que deben deplorar todos los hombres honrados que espiran al reinado del orden y de las instituciones que son su garantía.
Esa fiebre incesante de revoluciones no pueden producir sino el desquicio, la relajación de los hábitos de moralidad, de trabajo y de respeto a la ley, tan necesario a la vida y al provenir de nuestras sociedades jóvenes. Esas agitaciones que engendran la anarquía, son de funestas consecuencias para los más vitales intereses del país.
 Pero desgraciadamente en estos hechos que lamentamos, milita en gran parte como causa de ellos, la política poco cuerda y asaz tirante desplegada por el gobierno nacional.
Se quiere tratar a las provincias como miserables villorrios: se aja su dignidad, se quiere custodiar con bayonetas su soberanía independiente; y de aquí naturalmente, como consecuencia de esa política atentatoria, los levantamientos de hombres que no ven o no comprenden el mal que con ellos hacen a sus mismos amigos, a la tranquilidad, a los elementos de crédito y de vida de la República. Hasta cierto punto, pues, esas revoluciones tienen un viso de disculpa, si bien en el fondo deben ser enérgicamente condenadas por el séquito de desgracias y de inmensos males que arrastran al país.
Por lo demás, yo creo que el celo, como el espíritu de orden y moderación que distinguen al Dr. Luque, han de poner eficaz remedio, sin sangre derramada y sin sacrificios costosos, a la situación creada por extravío de unos cuantos hombres que, como Ud. lo presiente, han obedecido tal vez a las sugestiones criminales de los hombres que dicen liberales: liberalismo que consiste en la explotación infame que hacen de la desgracia y de los sufrimientos de la patria.
Me repito de Ud. con el efecto de siempre, amigos  y S.S., Justo J. de Urquiza.

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