Ir al contenido principal

Semana Trágica 1919. Crónica de Caras y Caretas. 18 de Enero de 1919.

Desde hace tiempo circulaban noticias en Buenos Aires de que el elemento obrero preparaba un movimiento huelguista, para pedir mejora de salarios y disminución de horas de labor. Varios eran los gremios que se indicaban para el caso, así que a nadie sorprendió la huelga de metalúrgicos, y menos se pudieron prever las consecuencias que derivaron después por el movimiento iniciado en los talleres de Alfredo Vasena.
Buenos Aires ha presenciado varias huelgas, donde los obreros, en defensa de lo que creían su derecho, abandonaron el trabajo para lograr, por ese medio, resultado; a veces también, en la exaltación, se empleó la violencia, pero una huelga sangrienta, como ya que hemos tenido que tolerar, eso nadie lo hubiera imaginado, ni puede atribuirse a trabajadores.
La causa de que se hayan producido demasías a las que no estábamos acostumbrados, y de que la violencia se haya llevado al extremo, ha sido porque a este movimiento se han mezclado, no ya obreros que pugnan por imponer un pliego de condiciones, o socialistas que desean hacer triunfar lo que creen su buena causa, sino ese elemento sin patria que aunque constituye por fortuna, minoría, quiso imponerse por la violencia; nos referimos a los maleantes, esos hombres ajenos a toda disciplina social, y extraños también a toda organización obrera. A ellos únicamente debemos los días de incertidumbre porque ha pasado nuestra capital. Los mismos socialistas así lo declararon, lanzando un manifiesto, y la Federación Obrera Regional Argentina Sindicalista, aceptando un temperamento conciliador ante el Poder Ejecutivo, y dando la huelga por terminada.
Urge que los elementos sanos del país nos pongamos en guardia contra ciertos exaltados, que aprovechando de cualquier desavenencia entre patrones y obreros, ejercen presión para llevar las cosas a la violencia y cometer desmanes que repugnan a todo hombre honrado.
El derecho de petición es justo; pero el de imposición que los ácratas propalan, no puede aceptarse de ningún modo. Creemos que el gobierno tomará medidas oportunas para curarnos de esta plaga que estamos padeciendo. El honor del país así lo exige.
La crónica de los hechos nos la han referido los diarios, pero dada la situación anormal porque hemos pasado, ella ha sido muchas veces deficiente. Nosotros, periodistas gráficos, y obligados por lo tanto a presentar los hechos de una manera gráfica, hemos tenido que hacer verdaderos esfuerzos para multiplicarnos y encontrarnos allí donde la información nos señalaba una nota interesante, y ello teniendo que improvisar medios de locomoción, y tanto en automóvil, en motocicleta o de a pie, armados de nuestras máquinas fotográficas, hemos ido recorriendo los lugares más lejanos de la ciudad para impresionar nuestras placas. Ello nos costó más de un disgusto; por dolorosa experiencia sabemos que los huelguistas revolucionarios son enemigos de la fotografía, pero la profesión tiene exigencias y como nosotros no podemos hacer periodismo por versiones, tuvimos que ser heroicos por fuerza y atrevernos a todo para presentar una serie de fotografías interesantes, que esperamos que nuestros lectores apreciarán, pues representa un esfuerzo grande, dado el estado de anormalidad para conseguirse medios de locomoción, y de hallar fotógrafos dispuestos a mezclarse con su máquina en lugares donde la vida estaba expuesta a cada momento.
Un dato corroborará cuanto decimos: En el momento del incendio de los talleres de Vasena, uno de nuestros muchos fotógrafos, después de haber impresionado buen número de placas, fue obligado por un grupo de pseudo huelguistas, no sólo a entregar su máquina, sino también los pesos que llevaba. Su llegada a la redacción, en lastimoso estado, nos apenó grandemente; pero él, más que los golpes, sentía haber perdido su nota gráfica.

A los demás émulos de Daguerre, tuvimos la suerte de verlos llegar, cansados y destrozados por las enormes caminatas, dignas de campeones de pedestrismo a que habían tenido que someterse, pero orgullosos por el triunfo alcanzado.
A muchos les favoreció la suerte, otros no la tuvieron tanto; pero entre todos aportaron un bien contingente como para que el público pueda apreciar todas las fases del triste drama en que ha estado envuelta la ciudad.
Esto, en cuanto a lo que se refiere a nuestros repórters fotográficos, pero en lo que respecta a nuestros redactores, a quienes también lanzamos de sabuesos a que recogieran noticias y las comunicasen a la redacción para mandar allí un fotógrafo, nos trajeron versiones curiosas. En la Avenida de Mayo. El ruido que produjo el cierre de una cortina metálica, el miedo hizo que se confundiera con la descarga de una ametralladora, y provocó un "sálvese quien pueda".
En los grupos que se formaban, no faltaba un incansable charlatán, que poseía el modo de terminar con el movimiento en pocas horas.
El público se mostraba impresionado por todo, las mentiras circulaban a más y mejor: éste había visto quemar un convento; aquél otro; el de más allá, otro también; y aunque se trataba del mismo, para los efectos de la gente, resultaban quemados todos los conventos de la ciudad, y ello ocurría porque los que aseguraban tal cosa, no lo habían visto, sino recogido la versión sin tener antes la precaución de enterarse del lugar del siniestro. En fin, que los alarmistas dado el estado de ánimo del público, hallaron el terreno propicio para propalar sus exageraciones. La prueba es, que muchas versiones que circularon, tratamos de comprobarlas y resultaron falsas. […]
Pero haciendo un relato de los hechos, diremos que la chispa que ha provocado el incendio, y que ha servido de pretexto para alarmar a Buenos Aires, fue ocasionada porque los obreros de Vasena, que estaban en huelga, se opusieron a que otros continuaran el trabajo, y según versiones, por tiros disparados de la fábrica, murieron unos obreros. Esto dio motivo para tomar represalias y exaltó a todos los obreros, decretando, por consecuencia, los gremios, la huelga general.
El día 9, en ocasión de ser conducidas las víctimas a la Chacarita, se presentaron los ácratas al sepelio, armados de garrotes y profiriendo gritos destemplados. La policía intervino, queriendo contener los más violentos, pero al pasar el cortejo por los talleres de Vasena, fue imposible, y los anarquistas aprovecharon para quemar la fábrica, lo que se quiso impedir a todo trance.
Un grupo de diez mil obreros, continuó hasta el cementerio. Allí, algunos exaltados por los hechos presenciados, y por los discursos de los anarquistas que los incitaron a la violencia, se lanzaron a cometer desmanes, los que al ser repelidos por la fuerza pública, ocasionaron gran número de víctimas.
Traslado de las víctimas de la represión hacia Chacarita
Desde ese instante, la huelga fue francamente revolucionaria, y los rebeldes no permitieron la circulación, quemando tranvías, carros, automóviles y obligando a todo el comercio a un cierre forzoso.
El Poder Ejecutivo se vio en la necesidad de tomar medidas y pidió fuerzas de línea para guardar la ciudad de atropellos que cometían los exaltados.

Hubo choques en todos los barrios obreros de la ciudad, llegando a levantarse barricadas, desde las que se hacía fuego contra los bomberos y vigilantes, armados de fusiles y revólveres.
Por fortuna, el movimiento no estaba organizado, y fue posible atajar el mal, por medio de las tropas. El domingo 12, a pesar de ser día de descanso obligatorio, la población se sentía tan feliz, después de los días de ansiedad transcurridos, que desde por la mañana llenaba las calles y al adquirir la seguridad de que el movimiento de desorden estaba circunscripto a barrios extremos, y ya vencidos los elementos maleantes que se habían cobijado bajo la bandera obrera para entregarse a excesos condenables, todo el mundo se felicitaba y fraternizaba con los soldados y vigilantes que habían sabido protegerlos y les demostraban su agradecimiento de todas maneras, aplaudiendo su acción y tratando de hacerles lo más llevadero posible la penosa tarea, facilitando alimentos y bebida a los vigilantes de facción en los diversos establecimientos públicos.
Cuando empezaron, a las 9 de la mañana, a circular los tranvías, poniendo en la calle su simpática nota de normalidad, los viajeros daban seguridad a los guardias y motoristas, de defenderlos y hacer causa común con ellos si elementos extraños a nuestro ambiente pretendían atacarlos, lo que no sucedió, a pesar de no estar protegidos los coches por fuerza armada.
Solamente las líneas 22 y 74, tardaron en circular por temor a incidentes en los barrios de Boca y Barracas, donde todavía resistían al orden algunos elementos maleantes que no tenían nada que ver ni con obreros ni con trabajadores, sino que buscaban confusión para medrar con sus instintos perversos.
El público no ha hecho sino confirmar con su protesta unánime la absoluta falta de previsión del Intendente Municipal, que no ha estado ni un solo instante a la altura de su misión — ni limpieza ni orden en sus servicios, nada, sino abandono — las calles en un estado imposible. Las basuras arrojadas a la calzada, recién el domingo a mediodía se empezó a recogerlas en el centro, cuando el proceso de fermentación había convertido cada montón de desperdicios en un foco infecto.
[…] Por todas partes se hallaban grupos que comentaban los sucesos; todo llamaba la atención: el paso de un carro de carne, un cochero que tomaba viaje, un almacén que se abría, cualquier hecho, por insignificante que fuera, resultaba novedoso.
No faltaron tampoco los curiosos que deseaban comprobar si las crónicas de los sucesos, hecha por los diarios era fiel, y se iban a averiguar: si en tal edificio existían los balazos, si en tal calle quedaban restos de barricadas, y si la basura de las calles había sido recogida, y cuando satisfacían su curiosidad, lanzaban un suspiro de alivio; su ciudad, su Buenos Aires, estaba afortunadamente intacta, y podía pasearse por ella sin temor a tropezar con una bala perdida.
[…] Algunos, en su afán de exagerar, creían que había llegado el apocalipsis. […]

Debemos confesar que muchos perdieron la cabeza y, por lo tanto, no pudieron reflexionar que no era posible, que una ciudad de cerca de dos millones de habitantes, pudiese caer en manos de unos forajidos.

Comentarios

Otros contenidos de Perspectivis

La democracia según Aristóteles

SOBRE LAS CARACTERÍSTICAS DEL RÉGIMEN DEMOCRÁTICO    “El fundamento del régimen democrático es la libertad (en efecto, suele decirse que sólo en este régimen se participa de la libertad, pues éste es, según afirman, el fin a que tiende toda democracia). Una característica de la libertad es el ser gobernado y gobernar por turno y , en efecto, la justicia democrática consiste en tener todos lo mismo numéricamente y no según los merecimientos, y siendo esto lo justo, forzosamente tiene que ser soberana la muchedumbre, y lo que apruebe la mayoría, eso tiene que ser el fin y lo justo. Afirman que todos los ciudadanos deben tener lo mismo, de modo que en las democracias resulta que los pobres tienen más poder que los ricos, puesto que son más numerosos y lo que prevalece es la opinión de la mayoría. Esta es, pues, una característica de la libertad, que todos los partidarios de la democracia consideran como un rasgo esencial de este régimen. Otra es vivir como se quiere; pues dicen que esto …

Discurso del rey Luis XVI ante los Estados Generales, 1789.

“La deuda del Estado, ya inmensa a mi advenimiento al trono, se ha acrecentado todavía más bajo mi reinado: una guerra dispendiosa, pero honorable, ha sido la causa; la elevación de los impuestos ha sido la consecuencia necesaria y ha hecho más notoria su desigual repartición.     Una inquietud general, un deseo exagerado de innovaciones, se han adueñado de los espíritus (por eso debemos) apresurarnos a contenerlas en una reunión de entendimientos sabios y moderados. Y con esta esperanza, señores, los he reunido, y veo con agrado que mi confianza se ha visto justificada por la disposición que los dos primeros órdenes han mostrado en renunciar a sus privilegios económicos. La esperanza que he concebido de ver a todos los órdenes concurrir conmigo al bien general del Estado, no se verá defraudada […]”
Discurso del rey Luis XVI en la apertura de los Estados Generales, 1789.

SI TE INTERESA LA REVOLUCIÓN FRANCESA CONSIDERÁ TAMBIÉN
Fragmento de la posición del Rey sobre los Estados Gener…

Facultades extraordinarias para Rosas

Facultades extraordinarias para el gobernador. DOS LEYES DEL 6 DE DICIEMBRE DE 1829      Art. 1 . Se procederá con arreglo a la ley al nombramiento de Gobernador y Capitán General de la provincia.      Art. 2. Serán deberes muy especiales del que resulte nombrado, arreglar conforme a las exigencias de las actuales circunstancias la administración interior de la provincia en todos sus ramos, conservando íntegra su libertad e independencia; proveer del modo más eficaz a sus necesidades; prevenir los ataques que intenten contra ella los anarquistas y afianzar el orden y la tranquilidad pública.      Art. 3. Para los objetos expresados en el artículo anterior se le reviste de las facultades extraordinarias que juzgue necesarias hasta la reunión de la próxima Legislatura, a la que dará cuenta del uso que haya hecho de esta especial autorización…      Art. 1. Queda nombrado el Señor Comandante de Campaña, coronel Don Juan Manuel de Rosas, Gobernador y Capitán General de la provincia, confor…

Regímenes de gobierno según Aristóteles

LOS REGÍMENES DE GOBIERNO, SEGÚN ARISTÓTELES    “Después de haber precisado estas cuestiones se puede examinar a continuación cuántas en número y cuáles son las constituciones políticas; y, en primer lugar, las correctas, puesto que entonces resultarán claras sus desviaciones, después de haberlas definido. Ya que régimen político y gobierno significan lo mismo y el órgano de gobierno es lo decisivo y soberano en las ciudades, forzosamente será soberano o una persona o unos pocos o la mayoría. Cuando el uno o la minoría o la mayoría gobiernan atendiendo al interés general, esos regímenes serán forzosamente correctos, mientras que serán desviaciones los que atienden al interés particular del individuo o de la minoría o de la mayoría. Porque o no hay que reconocer como ciudadanos a los miembros de la comunidad o deben participar de sus beneficios.    De los gobiernos unipersonales solemos llamar monarquía al que atiende al interés general; al gobierno de pocos, pero más de uno, aristocr…

Carta de San Martín a Rosas. Agosto de 1838

Grand Bourg, cerca de París, 5 de Agosto de 1838. Exmo. Sr. Capitán General Juan Manuel de Rosas. Muy señor mío y respetable general: Separado voluntariamente de todo mando público, el año 23, y retirado en mi chacra de
Mendoza, siguiendo por inclinación una vida retirada, creía que este sistema, y más que todo,
mi vida pública en el espacio de diez años, me pondrían á cubierto con mis compatriotas de
toda idea de ambición á ninguna especie de mando ; me equivoqué en mi cálculo á los, dos
meses de mi llegada á Mendoza, el gobierno que, en aquella época, mandaba en Buenos Aires, no sólo me formó un bloqueo de espías, entre ellos á uno de mis sirvientes, sino que me hizo una guerra poco noble en los papeles públicos de su devoción, tratando al mismo tiempo de, hacerme sospechoso á los demás gobiernos de las provincias; por otra parte, los de la oposición, hombres á quienes en general no conocía ni aun de vista, hacían circular la absurda idea que mi regreso del Perú no tenía ot…

Cuatro testimonios de la Revolución de Mayo. 1810

Legítimamente ocupado “Yo vivía tranquilo en mi casa con mi dilatada familia disfrutando una mediana fortuna, y ejerciendo el oficio de notario mayor de este obispado desde el año 1789. Me hallaba trabajando en asuntos de mi profesión cuando en el mes de Mayo de 1810 recibí esquela de convite a un cabildo abierto que con anuencia del virrey se había acordado para la mañana del día 22. No concurrí por hallarme legítimamente ocupado.” (Autobiografía de Gervasio Posadas, vecino de Buenos Aires en 1810)

Desorden y violencia “Todo ha sido un desorden entre ellos y todo lo han hecho por la fuerza y con amenazas públicas ante el mismo cabildo. El día 26 todo está en silencio; ellos mismos son los que andan arriba y abajo en las calles con los sables arrastrando, metiendo ruido y nadie se mete con ellos (…) Le han querido echar la culpa al pueblo y el pueblo no se ha metido en nada, antes más bien los honrados vecinos procuraban no meterse en nada y daban sus votos a favor del señor virrey, pero…

Ley 21276 Universidades nacionales. Leyes y decretos de la dictadura.

Universidades nacionales – normas de funcionamiento – derogación parcial de la Ley orgánica 20654
Art. 6º- Establecense como únicos requisitos, para el desempeño de la docencia universitaria, la idoneidad docente y científica, la integridad moral y la observancia de las leyes fundamentales de la nación.
Art. 7º- Queda prohibido, en el recinto universitario, toda actividad que asuma formas de adoctrinamiento, propaganda, proselitismo o agitación de carácter político o gremial, docente, estudiantil y no docente.